Según nosotras, las aficiones de los hombres

Según nosotras, las aficiones de los hombres
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Las mujeres sabemos que los hombres tienen ciertas aficiones que nosotras no compartimos ni nos apasionan. No entendemos por qué es tan importante jugar ese partido los domingos, porque les encanta quedarse algunas madrugadas viendo el programa “más que coches” y lo siguen con tanto interés, la razón por la que algunos no pueden perderse ni un solo partido de liga tragándose hasta el más insignificante, qué tienen de especiales las horas frente a la playstation 2 (ahora está de oferta la 3, peligro) jugando al final fantasy, viciándose con el FIFA, las partidas vía internet y así indefinidamente…

Más de un hombre ha acusado a su novia de intransigente en este aspecto, de haber sentido que ella le hacía sentirse ridículo o infantil por sentir pasión hacia estas u otras aficiones y probablemente tenga razón. Es curioso que a la mayoría les parezca una barbaridad gastarse seiscientos euros en una consola, una suma considerable y un capricho, pero nadie se plantea tan fervientemente que esté el dinero mal empleado si se trata de la depilación láser, tratamientos de belleza, un vestido o unos zapatos que se usarán a lo sumo dos o tres veces que al fin y al cabo las mujeres justificamos muy bien nuestros antojos dándoles un sentido práctico. El problema radica en que las mujeres muchas veces no entendemos ciertas pasiones masculinas porque nosotras no las compartimos y sentimos que si no sabemos sacarles la utilidad, o no le damos una trascendencia importante no entendemos que ellos lo hagan. No entendemos que si para nosotras un día es más importante ir a un determinado lugar o emplear el tiempo en X, ellos no puedan posponer el partido de fútbol o dejar de lado esa salida con los colegas tan importante.

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Mientras que un hombre no se entromete demasiado en las cosas que quiere hacer su novia, le parezcan o no una tontería, las mujeres somos más dadas a controlarlo todo. Una vez más vuelve la lucha de voluntades y el hombre acaba en ciertos casos sintiéndose como un desconsiderado por darle más importancia a una actividad que quería hacer que estar justo con su chica en ese momento. Ella hará pucheritos o le dará mil razones por las que es más importante el quedar que sus plantes y probablemente en más de una ocasión consiga llevárselo a su terreno. Si él no cede los argumentos pueden llevar consigo actitudes victimistas más radicales. “¿Acaso X es más importante que yo… qué nosotros?”

Parece obvio decir que para un hombre será más importante su chica que salir a andar en bicicleta (se supone que es así) pero él no entiende, con toda la razón, porque le tiene que joder los plantes justamente ese día y en ese momento se ha tenido que poner intensa. Cuanto más se niegue él más insistirá ella. Por otro lado, la mujer sabe muy bien que su novio la quiere; no es que dude en ese aspecto pero está haciendo uso de todos los argumentos posibles, de todo lo que esté en su mano para salirse con la suya. Lo que algunos hombres no saben es que en muchas ocasiones no es tan importante el paseo ni la actividad que ella proponga si no que se trata más bien del querer salirse con la suya porque si; cuando una mujer insiste mucho en arruinarle los plantes un determinado día a su novio y las razones que da no son muy sólidas, si no que simplemente se ha puesto tierna o ella no tiene nada que hacer, en realidad lo que busca con esa insistencia de hacer lo que ella quiere es demostrarse a sí misma si él es capaz de dejar cualquier cosa por ella, si son más importantes sus cosas que su relación, ella se demuestra siendo o no consciente de ello el grado de entrega que tiene su pareja y se jacta de saber que si quiere algo él correrá a ofrecérselo.
Las mujeres estamos muy acostumbradas a salirnos con la nuestra muchas veces a través de la manipulación y el chantaje emocional y es bueno que no siempre nos consigamos todo lo que queremos y menos de este modo. En más de una ocasión recurrimos a ello en lugar de dar razones sólidas por las que queremos hacer esto o aquello. Buscamos que nos satisfagan todo lo que queremos y pensamos que él tiene que sacrificar ciertas cosas por nosotras, en cierta manera no hemos abandonado aún nuestro papel de princesitas y es bueno que dejemos esa manera de pensar de lado. Podemos ser una prioridad para nuestra pareja, que para eso sale con nosotras y nos quiere, pero no tenemos que ser la única prioridad para él, en todo momento, ni tenemos porque hacerle elegir entre nosotras y lo que le gusta, ni mucho menos demostrar nada. Si una mujer quiere hacer ver que es para él importante estar con ella aún a costa de las aficiones y los intereses de él está demostrando ser infantil y egoísta, querer se trata de aceptar a la pareja y todo lo que eso implica: sus aficiones, sus amigos, su familia, todo lo que le apasiona y también los defectos. Si lo único que se busca es que la otra parte se entregue siempre a nuestros deseos y considere que nuestras prioridades siempre deben ser las suyas lo único que estamos consiguiendo es que esa persona se envenene, se vea reprimida y surjan problemas donde en principio no los había.

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Si un día nosotras queremos hacer una actividad que ellos consideran que está bien, o ha surgido algo importante siempre pueden posponer ellos sus propios planes si hay una razón adecuada para ello, y claro que también nosotras debemos, de vez en cuando, ceder y hacer cosas que a la otra persona le apasionen, si no la relación no podría funcionar, pero lo que nunca se debe hacer es dejar los deseos a un lado porque a la pareja se le antoja un día determinado que así debe ser. Muchos hombres ceden (y también mujeres) para no tener que oír a sus novias, porque el grado de chantaje y manipulación es tan alto que para no acabar sintiéndose como miserables consienten el ceder para que ella no acabe llorando o con una rabieta y él tener un poco de paz. Algunos ceden en ciertas ocasiones y otros dejan de lado para siempre cosas que querí-an hacer pero que no hacen por ella, lo que llamaríamos en la jerga popular un calzonazos; muchos creen que haciendo esto conservan el amor de su chica, demuestran lo enamorados que están de ella y que se están librando de una serie de problemas, es decir los argumentos de sus parejas parecen convencerles, pero no se dan cuenta de que lo único que hacen es generar nuevos conflictos. Si acostumbras a tu pareja a que su palabra es ley y que en nombre de ese amor tan profundo que os tenéis el resto de las cosas dejan de tener importancia y se pueden suprimir, lo único que se consigue es que la otra parte se vuelva caprichosa y se acostumbre mal a obtener lo que quiere en cada momento. Por otro lado, no se deben dejar las pasiones de uno postergadas en nombre del amor, si no que lo que hay que hacer es saber compatibilizarlas. En la vida no es tan fácil encontrar cosas que le hagan a uno pasar buenos ratos; desde algo tan trivial como echar una partida a la play como algo más trascendental como estudiar determinada carrera u obtener cierto trabajo que nos encante aunque no esté bien pagado. El amor, las parejas están muy bien, pero no lo son todo. La propia satisfacción no se debe ahogar a favor de la de los demás.

Con esto no quiero decir que ella sea siempre intransigente, hay muchas novias que sienten auténtica devoción por sus parejas y por todo lo que hacen, que no suponen ningún problema en este aspecto y también puede ser que muchas veces él no tenga razón empeñándose en hacer un plan o algo que no es tan importante y sea incapaz de ceder cuando en ciertas ocasiones hay que saber hacerlo. Por eso hay que tratar de distinguir en qué momentos hay que saber dar al otro y en qué momentos está injustificado que tratemos de manipularles y nos empeñemos en que hagan cosas que no quieren hacer.

Ninguna novia que quiera su novio le va a dejar porque no siempre se salga con la suya, si lo hace es que no busca un compañero si no a alguien que le suba el ego y del que obtener siempre lo que ella quiera, al igual que un hombre nunca dejaría a una novia de la que realmente estuviera enamorado sólo porque ella no siempre le dé la razón y en ocasiones lo haya vuelto loco. En toda relación las disputas están servidas y hay que saber sortearlas, puede que a ella no le guste ciertas cosas que hace él al igual que muchas no le gustarán a él, pero si aun así ambos se siguen aceptando y se quieren, con todo lo que le gusta del uno al otro y lo que menos, no habrá mayor muestra de amor que esa.

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