Siento fobia social en mis clases

Siento fobia social en mis clases
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Hay algo positivo en todo esto que comentas, y es el tema de que reconozcas que sufres una fobia social, y que no se queda en una mera ‘timidez’ tal y como algunos creen que tienen. La fobia social pueden padecerlas personas tímidas y también las que no lo son, ya que no está tan ligado como se cree.

Al haber padecido fobia social y estar trabajando en ello al enfrentarte a nuevos trabajos, nuevos retos y nuevas personas, aún tienes esa actitud paranoide que te provoca la ansiedad proveniente de ese discurso que ejecutas de forma ineludible en cada contacto social, sea cruzando un paso de cebra, andando entre los asientos de un autobús o entrando tarde en clase (por lo que, supongo, te fumarías las de la Universidad).

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Pero, obviamente y como habrás podido leer por aquí, todo está en tu cabeza. No hay nadie ahí fuera juzgándote y, de hecho, tú misma percibes ese RESPETO que la gente tiene por ti: ¿te has dado cuenta que esos chicos no te hablan? Puedes parecerles seria, o incluso borde, y podrán seguir sumando adjetivos que no serían otra cosa que LA OPINIÓN QUE TENDRÍAN DE ELLOS MISMOS SI ACTUARAN COMO TÚ LO HACES, pero (y esto es importante) no es, en ningún caso, una opinión objetiva y válida que pueda definirte a ti, tal y como eres.

Como te digo, fíjate que todos se quedan a la expectativa, prefiriendo no ‘entrarte’. Si realmente les parecieras una gilipollas, o una tía sin mucho valor, tendrían mucho menos reparo en hablar contigo… Pero las personas funcionamos así: nos sentimos juzgados ante la persona que no nos da confianza, así que ELLOS se sienten juzgados por ti, y no al revés. Quizás son más sociables, tienen más ‘callo’ en esto de tratar con la gente, y no llegan a tener ruborizaciones, temblores, sudor frío, nudo ansioso en la garganta, y todas esas manifestaciones de la ansiedad que seguramente conozcas bien.

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Por tu actitud paranoica o paranoide, supongo que todo tu DISCURSO… bueno, más bien tu MONÓLOGO va en la línea de ‘te han mirado así, ahora ha dicho tal cosa, el profesor dice esto otro, aquel ha hablado algo y me parece que es de mí’. Crees que todo gira en torno a ti. Sin embargo, la gente se preocupa sólo de ti si piensa que le estás juzgando; EL RESTO DEL TIEMPO ESTÁN PENDIENTES DE SATISFACER SU EGO, DE QUE ALGUIEN SE INTERESE POR ELLOS. ¿Te interesas tú por ellos afectivamente? No, ¿verdad? Pues entonces ellos tampoco lo van a hacer por ti.

Fíjate que todo tu rollo es que piensas que ellos deben actuar de una manera QUE TÚ NO DESARROLLAS CON ELLOS. Es decir, esperas que se te devuelva algo que no das. En toda relación social, lo más importante es dar sin esperar recibir nada a cambio. Puedes comenzar con una sonrisa, y puedes continuar sabiendo que un profesor, y más si es de artes marciales, tiene una filosofía de trabajo orientada a la reprimir tus emociones, a que no evalúes tan emocionalmente las situaciones, a que no juzgues a las personas en base a tu ‘filtro’, a tu prisma, ese que utilizas para analizar todo (y que anda algo jodido desde hace un tiempo)… eso sumado a que, con total seguridad, buscará imponer algo de autoridad estando por encima de tus emociones. Sabiendo esto, podrás entender mejor su actitud, que no es tan distante a la de tus inseguridades y problemas con tu entorno.

Aquí cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas… Deberías meterte eso en la cabeza.

Bien, cuando lo haces, cuando evalúas emocionalmente, al menos más de lo que debieras, te habrás dado cuenta de que tu PARANOIA activa tu monólogo y, entonces, comienzas a pensar por los demás, comienzas a ELEGIR por los demás. Pones juicios, actitudes y sientas cátedra en las cabezas de otros y, sin que ellos digan nada, ya has vendido todo el pescao en cuestión de un par de horas. Sin que nada ocurra, sin que nada pase, sin que esas miradas que para otros pueden ser de interés, para otros de deseo y para otros de indiferencia (pero para ti son de AGRESIÓN), sin que nada importante pase en tu entorno tú ya te has decidido a montarlo y desmontarlo como si fuera un puzzle de lego y, después, cuando toda la faena ya está articulada en la cabeza, y ya han aparecido NUEVOS ENEMIGOS en tu vida, entonces te vas a casa a pensar lo indeseable que se hacen los ambientes y la mala suerte que tienes de caer en ellos, una y otra, y otra vez.

Insisto y piénsalo CUANDO ESTÉS EN HARINA: el ambiente es el mismo que en todas las escuelas de thai, el mismo de las escuelas, trabajos, tiendas, clubs deportivos, gimnasios, gymkanas y compañeros espectadores en una sala de cine. NO HAY NADA AGRESIVO AHÍ FUERA, TODO ESTÁ EN TI. No hay juicios exacerbados, no hay gente que te señale con el dedo índice, no hay insultos por parte de ninguna persona y (y esto es lo mejor de todo), si los hubiera no hablaría mal de ti, sino de la persona que los profiere. ES LA PERSONA QUE INSULTA LA QUE TIENE EL PROBLEMA DE AUTOACEPTACIÓN. Y, aunque suene triste y un poco putada, fíjate que la persona que, digamos, insulta sin hacerlo público eres TÚ, poniendo a caer de un burro a todo el mundo pero sin abrir la boca, con lo que deberías darte cuenta de que, en realidad, eres tú la que tiene el problema de autoaceptación, de no conocerte, de no aceptarte, de no quererte, de tener una perspectiva muy reducida, y al convivir con personas diferentes a ti las pasas por un rasero que es fruto de tu proyección: tú no te aceptas, tú no te quieres, las personas que están frente a ti tampoco te quieren. Y eso que acaban de hacer en el descanso de la clase es un feo que no vas a soportar y te largas pero ya de allí, sin volver ni un día más.

Como ves, es un trabajo de campo, de coach, diario. Constante y muy esforzado, en el que debes tener muy presente que no es tu motivación lo que se daña al iniciar una actividad, sino que se acentúa tu paranoia, tu AUTOJUICIO (te recuerdo que no hay nadie juzgándote, y tú no tienes poderes telepáticos para leer las cabezas de los demás y saber qué piensan de ti). La única forma de trabajar esto es asumiendo que:

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– Tu profesor va a seguir reprimiendo tus emociones y evitando que te autojuzgues
– Tus compañeros no te van a dar lo que tú no les das (sonrisas, conversación)
– Las personas no están preocupadas en ti, sino en lo que piensas tú de ellas, JUSTO LO QUE TE PASA A TI.
– Padeces o padeciste una fobia social, lo cual te ha impedido socializar con normalidad. Y que el asumir este tema no sea solo para ti, sino para otros. No hace falta que comentes abiertamente lo que padeces, pero sí con una sonrisa comentar que a veces te cuesta hablar con la gente y tratar de forma natural, pero que esperas tener mejor pie y, a ser posible, te escojan como sparring para golpearte, que para eso acudes a las clases. A quien se lo digas lo hará de buen gusto (el colaborar, contigo, no el golpearte).
– Si dejas esta actividad sin arreglar nada de ti, pasado mañana harás full contact, sushi fácil o aprende a volar en cuatro semanas y te encontrarás con el mismo percal y las mismas moviditas.

Mi ánimo, mi esfuerzo y mi aliento van dirigidos a que evalúes objetivamente las cosas, EXPONIÉNDOTE a un entorno que te ha parecido hostil (te ha parecido, no lo es), y que sigas asistiendo y trabajando más el contacto con esos chicos que no te hablan y ese profesor que está a lo suyo y no a lo tuyo.

Tienes que ir trabajando, poco a poco, ir haciendo compañeros (no hace falta que sean amigos), ir poco a poco, de uno en uno, hablando con ellos, dejándoles que hablen y sabiendo qué piensan… Te sorprenderás que, al entablar conversación e iniciar todo este proceso de reconciliación con tu entorno, ellos estaban más a la defensiva que tú. Eso es lo que te ayudará a ver las cosas de otra manera.

Te mando mucha fuerza y sigue contando por aquí cómo va ese día a día.

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