Síndrome de Munchausen

Síndrome de Munchausen
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El Barón Von Munchausen, caballero alemán del Siglo XVII, afecto a fabulaciones y exageraciones, escribe su autobiografía relatando hechos extraños y exagerados sobre viajes, enfrentamientos bélicos, acontecimientos. Sus relatos fabulosos inspiraron a novelistas y cineastas y su nombre ha sido prestado a un conjunto de afecciones psiquiátricas que se descubren entre las más extrañas y crueles del mundo: el Síndrome de Munchausen.

Al síndrome se le define como “la situación en la que una persona simula repetidamente síntomas o hechos como si padeciera una enfermedad o lesión o fuera víctima de algún hecho violento”. Lo que significa que la persona finge, exagera o crea con precisión, los síntomas de algún padecimiento o lesión o daño, muchas veces grave, en distintas instituciones o fabula hechos o elabora denuncias falsas, actuándolo para diversos profesionales, con el objeto de ganarse la atención, simpatía y contención por parte de terceros, especialmente profesionales de la salud, educación o del derecho, para obtener la atención o algún tipo de ganancia secundaria.

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A diferencia de los hipocondríacos que si creen en la enfermedad que dicen padecer, las personas que padecen este Síndrome saben perfectamente que están “sanos” o que no son víctimas de alguna agresión , pero aparentan, simulan o crean en forma consciente alguna enfermedad o lesión o se victimizan.

El Síndrome de Munchausen por “aproximación” involucra a los hijos. Es una forma muy cruel y hasta terrorífica de abuso infantil. Aunque puede causarla el padre o la madre o tutor o cuidador de un niño, la literatura reporta con más frecuencia a la madre como causante principal de este síndrome.

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El progenitor responsable, utiliza conscientemente, diferentes artimañas para inducir o elaborar o crear síntomas reales o aparentes de alguna enfermedad y/o lesión en el hijo. Simula afecto, preocupación y dedicación ante terceros cuando el hijo está en una situación de abandono real o en riesgo, o miente sobre hechos que lo involucran con el objeto de obtener una ganancia secundaria y mantener la atención de terceros, especialmente de figuras de autoridad, a las que manipula.

Estas personas saben conscientemente como simular una enfermedad o lesión o mentir sobre hechos y situaciones, con sofisticada habilidad. Relatan historias clínicas falsas sobre padecimientos de sus hijos, inducen síntomas y signos, los someten a chequeos y evaluaciones múltiples, manipulan análisis. Comprometen a los hijos en hechos y situaciones, para inclusive victimizarlos ante autoridades u obtener algún beneficio. Causan intencionalmente en el hijo, heridas, infecciones, daños graves e inclusive la muerte. El niño por lo general es sometido a largos exámenes y procedimientos invasivos, crueles e innecesarios o a situaciones incómodas, comprometedoras y hasta inmorales, que dañan su salud física y mental.

Este simular puede ser llevado hasta extremos impensados. Las enfermedades y lesiones que presenta el niño, son inexplicables, raras, de curso prolongado. Los tratamientos son inefectivos y los síntomas por lo general, solo se manifiestan en el niño cuando el progenitor está presente y no así en su ausencia. Los hechos y relatos falsos, generalmente exagerados, son detallados con habilidad y conocimiento, pues fácilmente se informan a través de profesionales, literatura y otros medios, sobre procedimientos, síntomas, tratamiento, consecuencias, etc.

En caso de enfermedad, la madre procura estar cerca del niño todo el tiempo, para simular o manipular al personal que interviene, sostener la continuidad del síntoma a lo largo del tiempo y alejar la probabilidad de que el equipo que realiza la intervención sospeche la verdad. Cuando la persona piensa que puede ser descubierta, retira al hijo del tratamiento, alegando la poca o ninguna mejoría del niño y lo traslada a otra institución. En casos relacionados con el sistema educativo o judicial, manipula y mantiene la atención de las autoridades a través de diversos artificios con el fin de lograr sus objetivos (venganza, beneficios económicos, atención u otros). Cuando entra en sospecha acude a otras instancias o dependencias o traslada a los hijos a otra institución.

Durante el tratamiento, la intervención o los procedimientos, la madre (padre o tutor) suele mostrarse especialmente atenta, preocupada y colaboradora, con características de “víctima resignada”. Las autoridades ante esta conducta, muestran admiración, consideración y respeto por “su abnegación, entrega, sacrificio y dedicación al hijo o los hijos, a pesar de las dificultades, inconvenientes, condiciones y situación que fabula y exagera para manipular y lograr la atención de estas autoridades. Ciertas madres que en alguna oportunidad fueron elegidas “Madres del Año” o algunas consideradas como madres ‘victimizadas’, podrían estar presentando este síndrome.

Diagnosticar el síndrome es difícil y engorroso, pues compromete acciones no solo relacionadas con la salud y el bienestar del niño, sino también con aspectos legales y judiciales. Las siguientes son algunas señales que nos pueden alertar sobre este Síndrome:

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Problemas de salud en un niño que no responde a los tratamientos. Su problema evoluciona en forma inusual, es persistente en extremo o no responde a las explicaciones comunes.
Los resultados de los exámenes y estudios son inusitados, discrepan con la historia clínica o sencillamente, son clínicamente imposibles.
Denuncias frecuentes “fabricadas” en contra de terceros y que involucran a los niños.
Padres que saben mucho más de lo común sobre determinados procedimientos médicos, psicológicos o legales y que los solicitan por propia iniciativa a los profesionales Progenitores que son muy atentos y cuidadosos y “sacrificados” que se niegan a dejar, ni por un minuto, al hijo afectado o los muestran como “víctimas” de algún hecho violento fabulado.
Madre, padre o tutor muy calmados o indiferentes ante posibles diagnósticos de una enfermedad grave. Otros, por el contrario, que se enojan y agreden a los profesionales, exageradamente piden nuevos estudios y segundas opiniones. Otros que exigen una derivación a un centro de salud más sofisticado o a otra institución o dependencia.
El mismo padre o madre puede ser un profesional relacionado con el campo de la salud o el derecho.
Los síntomas de los niños mejoran súbitamente cuando los progenitores dejan de estar a su lado o cuando se les hace acompañar por cuidadores o asistentes sociales en forma permanente.
Una historia familiar de enfermedades o muertes inexplicables o denuncias y problemas psicológicos o legales.
Padres que no logran establecer diálogo con sus hijos internados o intervenidos o no los visitan o no hablan con el profesional que los trata.
Adultos que expresan una imperiosa necesidad de adulación o hacen lo que sea para ser notados ante sus pares o ante profesionales o las autoridades.

En personas con Síndrome de Munchausen generalmente existe una historia precoz de abuso emocional y físico. Estas personas parecen tener problemas de identidad, sentimientos intensos, control inadecuado de los impulsos, sentido de la realidad deficiente, episodios psicóticos breves y relaciones interpersonales inestables.

Son personas inteligentes, con recursos, generalmente informadas o que se informan sobre el asunto que les interesa y que mienten simulan y exageran con pleno conocimiento. Desconfían de figuras de autoridad pero las manipulan para que se les presten atención y logren alcanzar los objetivos que persiguen.

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