Tengo miedo de no ser nadie

Tengo miedo de no ser nadie
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Creo que ese miedo que tienes a ser ‘nadie’ es precisamente lo que te salva de serlo. Es decir, habrá mucha gente cuyo único propósito en la vida sea ir a currar lo justito, coger el coche resignado, escuchando la radio de vuelta a casa, al llegar abrirse una cerveza y ver la televisión. Hay mucha gente así, sin aspiraciones de ningún tipo.

El que tú te plantees no querer caer en esa dinámica ya dice bastante de ti.

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Supongo que has leído temas del foro, libros, enciclopedias, wikipedias, y te habrás hartado de pasar datos por delante de tus ojos. El resultado es que millones de letras y números han entrado en tu mente pero sólo han quedado fijadas, impresas en ti, aquellas que estaban asociadas con la EMOCIÓN.

Sólo aprendiste aquello que te hizo llorar, que te conmovió, que te hizo dudar, que te hizo reír.
Nada más.

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Haz la prueba: léete un tocho de seis páginas y recítalo de memoria al terminar. ¿Puedes? No. Sólo podrás con aquello que te haya hecho mella, que te haya hecho ‘daño’ en el sentido más humano de la palabra. Es como el ejemplo que puse en el último encuentro sobre la energía y las relaciones: habrás visto muchísimas avispas en tu vida, pero sólo te acuerdas de la cabrona que te picó.

Por ahí va el rollo.

Con esto quiero decirte que puedes aprender sobre pintura, pintores, aprender idiomas, hacer viajes, lo que quieras; si tu única misión es convertirte en una especie de Nº5 (aquel robot de la peli de los 80 que lo único que hacía era absorber información constantemente), NO TE SERVIRÁ DE NADA. Tu vida será tan vacía como esas letanías subido en tu coche, aguantando el tráfico de vuelta a casa, jugando al solitario cuando tu jefe no te ve, y pasar los días comiendo, durmiendo y relacionándote de forma INSENSIBLE, sin ninguna emoción que haga que tu vida tome sentido.

Hasta que las emociones no llegan, tu felicidad tampoco.

Si sabes lo que debes hacer, sabes cómo hacerlo. Otra cosa es que, tal y como reseñabas, el miedo ejerza más influencia que tu sueño, y tu propósito en la vida pase a un segundo plano. Que todo lo que quieras hacer pase a ser nada por el sempiterno y censurador filtro del miedo. A esta cuestión siempre la rebato con la misma pregunta: ¿qué harías si no tuvieras miedo? Si la respuesta es moverte, ya, cuanto antes, a hacer todo eso que realmente deseas hacer, entonces tu vida no está mereciendo la pena tanto como crees.

Es decir, si piensas en las cosas que harías si no tuvieras miedo y empiezas a fantasear con coger una mochila e irte de viaje, abrir una empresa, acercarte a la persona que te gusta y proponerle una cita, enfrentarte a tu jefe para decirle que basta ya de presión, o cualquier cosa que se te ocurra, si realmente la pregunta clave sobre el miedo te hace ser otra persona, es evidente que EL MIEDO TE TIENE SOMETIDO, y a esta situación no se la vence fácilmente. Una situación donde el ego, ese niño infantil, iracundo, caprichoso e inútil que todos llevamos dentro, domina tu vida, no es fácil de cambiar.

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Pero puede cambiarse, obviamente.

La expresión, principal argumento de mi escuela, escénicaMente, es el núcleo del trabajo que desarrollo con actores y actrices, y con todo tipo de personas. La finalidad de ese trabajo intimista y vital permite que todas las personas encuentren su EXPRESIÓN que es, ni más ni menos, que lleguen a expresar lo que realmente quieren decir y hacer, sin miedo a los juicios que no provienen sino de ese niño malcriado, miedoso y protestón que es el ego, el cual condiciona nuestras vidas y nos convierte más en animales (proveernos de calor, refugio, cobijo, alimentos, comodidades, satisfacciones, placer, aprobación social, etc, etc) en lugar de permitirnos ser más humanos (tener mejores valores, ser más espirituales, ayudar a las personas, sacrificar nuestro tiempo por el mundo que nos rodea…)

La ‘gente como tú’ (en realidad, como el resto de la gente, con sus dudas, presiones, problemas, defectos y virtudes) deben buscar alejarse del miedo para EXPRESARSE. Como te decía, en determinados cursos de escénicaMente se trabajan papeles de teatro donde te enfrentas al reto de no ser quien eres, para hacer una introspección severa en ti mismo, ver por qué no quieres ser un tipo de perfil determinado y por qué te cuesta abordarlo, estudiar tus debilidades, acabar con tus miedos y prejuicios, y EXPONERTE ante el público, ante la vida.

Si te expones es porque estás seguro de ti mismo.
Si estás seguro de ti mismo es porque te amas.
Si te amas, los demás te aman.
Si encuentras que tu mundo es un mundo que te devuelve el amor que le das, sentirás como necesario e ineludible salir a ese espacio que tanto miedo has tenido para hacer lo que realmente debes hacer.

Sentirlo, vivirlo, desarrollarlo, cambiarlo, darle esa parte de ti que otras personas necesitan ver.

La expresión no es un concepto de corporalidad. La expresión no es dominar los gestos faciales, o saber hablar en público. La expresión te ayuda que manifiestes eso que la Vida quiere que seas, sobreponiéndote al ego. Se trata de que seas algo más que un trozo de carne con ojos, que tira de cerveza de la nevera todas las tardes. Se trata de que seas esa persona que, sin miedos, toma un camino que el resto, cómodo, cobijado y resguardado ante el inhóspito mundo, no toma. Se trata de que hagas aquello que te hace feliz, comprobando cómo la Vida te premia si vives intensamente lo que deseas, sin miedo, y cómo castiga a aquel que, resignado, vive una vida aburrida, monótona, estresante y anodina, donde se siente una simple tuerca más de un gran motor que no le lleva a ninguna parte en concreto.

Para expresarte tienes que hacer aquello que te haga feliz. Ése será el camino que te permitirá ser alguien en quien confiar, en quien apoyarse, a quien seguir, a quien admirar, por quien luchar. Mientras tu miedo pueda más que tu sueño, nada de eso ocurrirá…

… así que ya sabes qué debes alejar de tu vida.

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