Trabajar con ellos: ¿oportunidad o conflicto?

Trabajar con ellos: ¿oportunidad o conflicto?
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La ejecutiva y el becario, la enfermera y el médico, los colegas compartiendo un viaje por un congreso o una feria profesional, los compañeros viéndose a diario… El trabajo, sea cual sea el sector, es siempre un lugar de encuentro en el que puede darse una relación. QUIÉN NO HA TENIDO o CONOCE A ALGUIEN QUE HAYA TENIDO UNA HISTORIA EN SU TRABAJO; historias, noviazgos y bastantes matrimonios… Según afirman las encuestas más de la mitad de la gente empleada ha ligado en el trabajo. A qué se debe esto. Sin duda, las horas que estamos entre compañeros nos hacen compartir confidencias, unir afinidades y despertar sentimientos… y, finalmente arrumacos y revolcones… en ocasiones dan lugar así al inicio de relaciones de pareja, o a MALOS ROLLOS… Para esto último los refranes, cargados de sabiduría, ya nos dicen algo sobre “la olla y lo que rima”.

LA QUE NO ARRIESGA NO GANA
Antes de aparecer él, las jornadas eran grises: agobios, responsabilidades, monotonía, preocupaciones y horas… muchas horas. Pero un día, de repente reparas en ese compañero que te ayuda con un problema en tu ordenador, o con el que coincides en una reunión interdepartamental, con aquél que te encuentras alguna mañana en el ascensor y HUELE A GLORIA, con el nuevo proveedor al que atiendes en tu tienda; al chico, en definitiva, que te hace dar un pequeño vuelco en tu interior: “¡COÑO!, ESTÁ QUE CRUJE” y está ahí al alcance.

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La cuestión es que si sentimos atracción o interés por alguien de nuestro trabajo, debemos preguntarnos a nosotras mismas: “¿vamos a ser capaces de normalizar y compaginar nuestra faceta personal con la profesional en el mismo espacio?” En la respuesta hallaremos si nos enfrentamos a una buena idea de partida para lanzarnos, o no dar el paso. Sin embargo, nuestra opinión es que si la chispa ha surgido, ¡ADELANTE! Es una OPORTUNIDAD. De todas/os es sabido que no hay recetas únicas o mágicas para iniciar y tener éxito en una relación pero es una oportunidad que no debemos desaprovechar.

Nos encontraremos entonces en la situación de comenzar un juego de seducción, pero ojo, las cañas de después de trabajo, los viajes compartidos, las cenas de empresa, etc., son momentos, o circunstancias que crear, para iniciar el juego, NO DEBEMOS TENER LA TENTACIÓN DE LIGARLES DENTRO DE LOS TRABAJOS, en el lugar de trabajo debemos mantenerse la discreción y profesionalidad.

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De entrada la COMBINACIÓN TRABAJO y AMOR, no resulta fácil; puede traer CONFLICTOS, sobre todo si existe una dependencia jerárquica directa o una competencia directa entre los dos. En tales casos la situación que se llega a producir en el marco profesional es muy delicada… no tanto por la pareja en sí, si no por el resto de empleados y el trato de favoritismo de la que podemos ser acusadas/os por los compañeros/as. De hecho, sin poderlo prohibir expresamente por Ley (iría en contra del derecho a la intimidad de las personas trabajadoras) hay empresas que sin reglas escritas no contratan a familiares, ni tampoco está bien visto que entre empleados se entablen lazos emocionales. Tratan de evitar situaciones de este tipo, y en caso de llegar a conocer la existencia de RELACIONES ENTRE EMPLEADOS, tengan o no, dependencia de competencias o jerárquicas, instan a alguno de los dos a cambiar de ubicación laboral para evitar CONFLICTOS.

DISCRECIÓN, CALMA y PROFESIONALIDAD
Para resolver los CONFLICTOS y aprovechar la OPORTUNIDAD, hay que establecer de entrada algo fundamental: MANTENER LA DISCRECIÓN A LA HORA DE INICIAR UN FILTREO con un compañero de trabajo; la chispa habrá surgido en el trabajo, y ha podido dar lugar a algún magreo furtivo en el cuarto del café, en la sala de briefing, en el ascensor (la tentación del morbo), pero lo mejor es evitar cualquier signo que lo evidencie: nada de excusas laborales para quedarse después de la jornada o pasar más tiempo con él, nada de mensajes personales en la intrenet de la empresa, ni dejar notas picantes o románticas en la mesa cuando se levante al baño… pueden ser pilladas por ojos ajenos…

Además, lo mejor es NO CONTÁRSELO A NADIE DEL ENTORNO COMÚN, absolutamente a nadie, ni a la compañera-confidente que creas va a guardarte el secreto…, evitaremos los cuchicheos, “dimes y diretes” que desgasten nuestra imagen profesional y comiencen a correr como la pólvora hasta llegar a oídos de algún jefe. Lo mejor, como ya hemos dicho, es verse y avanzar en la relación fuera del escenario del trabajo: oficina, hospital, fábrica, tienda, etc. De ese modo no nos veremos coaccionadas ni presionadas por ningún factor externo a la posible relación en sí; máxime sin saber si ésta va a ir a más o se va a quedar en un simple rollo. Habrá que ir con calma, paciencia y fortaleza.

Así, si la relación no sigue será, dentro de lo que cabe, menos complicado continuar trabajando a su lado. Por el contrario, si la relación continúa habrá, tarde o temprano una decisión ineludible es SI DAMOS O NO A CONOCER la relación en el centro de trabajo. Hay habrá que ir con seguridad, buscando que la relación esté en un punto álgido, por tanto, si es realmente el momento adecuado, y sopesar si estamos dispuestas/os a sobrellevar los pros y contras con los que podemos enfrentarnos.

Sin embargo, ¿ES BENEFICIOSO O PERJUDICIAL TRABAJAR JUNTOS?
En contra de lo que pueda parecer a priori para los jefes, TENER AL CHICO CERCA está demostrado que favorece el rendimiento y la productividad; la razón está en que se trabaja con más energía. Quien ha ligado con un compañero se muestra más feliz, confiada y su actitud más relajada promueve la productividad.

Pero no todo es color de rosa, conviene saber separar los dos escenarios de lo personal y lo profesional para conseguir mantener la relación en equilibrio.

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MANTENER LA PROFESIONALIDAD. Respetar su espacio y que él respete el nuestro. Nunca debemos inmiscuirnos ni tomar partido en sus conflictos o labores profesionales. Debemos prepararnos para el hecho de que si el chico ocupa un puesto superior esto dará lugar a comentarios sobre nuestra posición privilegiada para escalar escalafones; también nos expondremos al riesgo de que por el hecho de tener la relación con quien puede favorecernos, tengamos que demostrar más por justificar nuestra valía en caso de una opción de ascenso. Por otro lado, si el chico ocupa un puesto jerárquicamente inferior en ningún caso debemos mostrar un favoritismo hacia él; igualmente por no mostrar ese favoritismo corremos el riesgo de no ser justos con sus capacidades profesionales.

CADA COSA EN SU LUGAR. Hemos de tratar de separar bien la faceta trabajo y la faceta pareja, no mezclar; no llevarnos un problema o situación laboral fuera del trabajo, algo que no concierna expresamente a nuestra pareja como tal. Será inevitable hablar de ello, pero no más allá de lo que lo haríamos si no trabajásemos juntos. A la inversa, también hay que sortearlo: descargar emociones privadas en el trabajo, sobre todo las negativas, puede influir en nuestro escenario laboral. Si nuestra relación va adelante y los conflictos de la relación se producen por presiones de trabajo, deberemos plantearnos que, para mantener la relación sana, lo mejor puede ser que uno de los miembros busque otro trabajo, o al menos un cambio de ubicación dentro de la empresa que resulte alejado del otro.

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