Trastorno de pánico

Trastorno de pánico
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“Estaba tan a gusto navegando por Internet en mi portátil, acostado en mi cama. Había sido un día agotador, pero por fin estaba en casa. De repente, noté que mi corazón daba un golpe en mi pecho, y todo volvió a empezar, las palpitaciones, mi cabeza daba vueltas, sentía que me desmayaba y no podía hacer nada, y lo peor, la sensación de ahogo, me asfixiaba. En unos segundos, me sentí morir, era un infarto, estaba seguro. Llamé a mi novia y le pedí que me llevara al hospital. Me llevó de inmediato a urgencias y, de nuevo, la misma historia: “es una crisis de ansiedad, no ocurre le ocurre nada malo”. Me dieron un tranquilizante y poco a poco fui sintiéndome mejor”.

La característica principal del Trastorno de pánico (TP) es la presencia de ataques de pánico como el descrito anteriormente, que consisten en ataques inesperados de miedo o malestar intensos en los que la persona experimenta sensaciones corporales intensas (palpitaciones, temblores, sensación de ahogo, mareos, etc.). Estos ataques se inician bruscamente y alcanzan su máxima intensidad en unos pocos minutos. También se acompañan de una sensación de peligro inmediato e inminente y un deseo de escapar. El TP se acompaña, generalmente, de agorafobia que consiste en la experiencia de intensa ansiedad cuando la persona se encuentra en lugares o situaciones de las cuales sería difícil escapar u obtener ayuda en el caso de tener un ataque de pánico. Esta ansiedad puede llevar a que la persona evite distintas situaciones: salir de casa solo, estar en lugares con mucha gente como campos de fútbol o conciertos, viajar en tren, autobús o coche, pasar por puentes o túneles, etc.

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Las personas que sufren TP muestran una preocupación persistente por las posibles consecuencias de los ataques de pánico, por ejemplo, pueden pensar que los ataques de pánico indican la presencia de una enfermedad física, como enfermedades de corazón o tumor cerebral, pese a que se le han hecho pruebas médicas que han descartado cualquier enfermedad física. También pueden pensar que los ataques de pánico indican que se “están volviendo locos” o “perdiendo el control” o que son débiles psicológicamente. Muchas personas que sufren TP normalmente presentan una preocupación que no se centra en ninguna situación específica, por ejemplo preocupación por la salud o miedo al abandono. Además como muchos de los ataques de pánico son inesperados las personas tienen la sensación de que no tienen control sobre los ataques o los síntomas físicos, lo que puede llevar a que se sientas indefensos y desmoralizados.

Por todos estos problemas que conlleva el TP, se producen cambios importantes en las vidas de las personas que lo sufren:

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– Problemas en las relaciones sociales con familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.

– Desmoralización. La persona atribuye el problema a una falta de fortaleza o de carácter.

– Depresión en un 50%-65% de las personas que sufren TP.

– Utilización de alcohol o automedicación para tratar la ansiedad.
Presenta tasas muy altas de comorbilidad con otros trastornos de ansiedad:

-Fobia social 15%-30%

-Trastorno Obsesivo-Compulsivo 8%-10%

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-Fobia Específica 10%-20%

-Trastorno de Ansiedad Generalizada 25%

Algunos estudios realizados por todo el mundo indican que entre un 1.5% y un 3.5% de la población general sufre TP con o sin Agorafobia. A estos datos tenemos que añadir las implicaciones sociales y económicas del TP. Un gran porcentaje de las personas que sufren este trastorno se encuentra en su edad más productiva y un número significativo de ellos tienen que ausentarse o incluso abandonar el trabajo debido a la incapacidad que el problema puede causar. Por ello el TP se considera un problema de salud pública, debido al alto número de personas que lo sufren, la resistencia a que desaparezca el problema de forma espontánea, la aparición de otros problemas como alcoholismo, abuso de drogas o depresión, y las importantes consecuencias en la calidad de vida de las personas que sufren este trastorno.

Tratamiento y técnicas de mejora
El programa de tratamiento para el TP incluye la aplicación y enseñanza de algunas técnicas:

Conocimiento de la enfermedad: Consiste en la explicación de lo que es la Ansiedad, aclarando conceptos como miedo, ansiedad y fobia. Se explica el valor adaptativo de la ansiedad, su carácter inofensivo para el individuo y sus manifestaciones (pensamientos, manifestaciones fisiológicas y comportamiento). En ella, destacamos el papel central que ocupan los pensamientos en la ansiedad y, más concretamente, en el desencadenamiento de los ataques de pánico. Exponemos, por tanto, un modelo explicativo (el modelo cognitivo) de las crisis o ataques de pánico que padece el paciente y se anima al paciente a que nos plantee todas las dudas que le surjan a partir de este modelo. Seguidamente, se realiza la prueba de hiperventilación, con el fin de aprender más cosas acerca del proceso que ocurre en sus ataques, le explicamos el lugar de la hiperventilación en las crisis y sus efectos fisiológicos en la persona.

Entrenamiento en respiración: Consiste en aprender a cambiar un patrón de respiración rápida por uno de respiración lenta. Ante situaciones de alta ansiedad una respuesta común es hiperventilar, y con ello podemos provocar la aparición o intensificación de toda una serie de síntomas que no harán más que prolongar e intensificar la ansiedad. En el programa de tratamiento para el Trastorno de Pánico, se enseña una forma de respiración lenta que actúa como técnica de relajación, para ayudar a afrontar la situación que produce ansiedad de una forma más serena y eficaz.

Técnicas de cambio de pensamientos: Un aspecto importante en nuestra reacción ante lo que nos ocurre o ante las situaciones con las que nos encontramos es el modo en que interpretamos esos sucesos o situaciones. Lo que pensemos acerca de las situaciones, el significado que les demos, es lo que va a determinar cómo nos sentimos acerca de ellas. En ocasiones, hacemos interpretaciones erróneas, y ello nos lleva a sentimientos de malestar. Con las técnicas de cambio de pensamientos intentamos hacer como un científico: probar hasta qué punto estábamos acertados o equivocados en nuestra interpretación de la situación. Encontrar modos alternativos de pensar acerca de lo que nos ocurre conduce a sentimientos menos perturbadores y nos permite afrontar mejor esas situaciones. En el tratamiento para el Trastorno de Pánico, se enseña cómo identificar, desafiar y combatir los pensamientos o interpretaciones “catastróficas” que se hacen de los síntomas de los ataques de pánico. Con las indicaciones de los terapeutas, la persona aprende a buscar interpretaciones más objetivas sobre las consecuencias de las sensaciones corporales en los ataques de pánico. De esta manera, se pueden afrontar mejor los ataques de pánico y disminuir la frecuencia de los mismos.

Exposición en vivo y exposición a las sensaciones corporales: Si conociéramos a alguien que desea aprender a ir en bicicleta, pero que cuando lo ha intentado se ha caído de la bicicleta ¿qué le aconsejaríamos? Probablemente que se subiera de nuevo a la bicicleta. La mejor forma de vencer un miedo es enfrentándose a él. La exposición en vivo consiste en ir abordando de manera gradual y progresiva las situaciones que producen miedo y ansiedad, permaneciendo en ellas hasta que el miedo o la ansiedad empiezan a perder intensidad. En el tratamiento para el Trastorno de Pánico, se elabora una jerarquía individualizada de las situaciones temidas que la persona va afrontando progresivamente. Asimismo se realiza un afrontamiento de las sensaciones corporales que se dan en los ataques de pánico y que las personas temen.

Exposición Virtual: Consiste en una representación virtual de diversas situaciones a las que el paciente debe enfrentarse. Presenta muchas ventajas frente a la exposición tradicional: es segura, en tanto que la persona (y el terapeuta) controlan en todo momento lo que ocurre en el ambiente virtual, cosa que en muchas ocasiones depende del azar en las exposiciones en vivo; se puede repetir la exposición a una situación todas las veces que sea necesario hasta conseguir que la ansiedad baje y la persona se habitúe a lo que teme; no es necesario abandonar la consulta, lo que supone un ahorro importante en tiempo y en desplazamientos; y, por último, permite diseñar “a medida” la jerarquía de exposición, con lo que la persona puede exponerse a prácticamente todas las situaciones posibles, e incluso a las imposibles. En el tratamiento para el TP/Agorafobia la persona dispone de todo un abanico de situaciones relacionadas con las situaciones agorafóbicas, las que se suelen evitar para que no se den los ataques de pánico. Todo esto se consigue a través de la inmersión y la navegación a través de los distintos escenarios virtuales.

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