Visitar un lugar sagrado y ver a la ex pareja por sorpresa, ¿no es contraproducente para la recuperación?

Visitar un lugar sagrado y ver a la ex pareja por sorpresa, ¿no es contraproducente para la recuperación?
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De lo que te recuperas es del DOLOR. No hay otra cosa. Es decir, no hay ex en ningún sitio, lo que hay es un dolor inducido por una serie de pensamientos. Pensamientos que a ti te afectan, pero a nadie más. Somos exclusivos al sufrir por una persona, si puede decirse así.

Esto significa que lo que tú debes superar es el dolor, y mientras haya trazas de dolor que no han salido a flote, es conveniente hacer que se manifiesten y tenerlas ahí jodiendo hasta que dejen de ser dañinas.

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Con esto, profanar los lugares sagrados es una forma perfecta de enfrentarse al dolor. Y, una vez más, repetimos, en empareja2.es aconsejamos huir de la fuente del dolor, pero no del dolor. Si el látigo produce dolor, para evitar más heridas es conveniente alejarse. Por tanto, para romper con el dolor y superarlo es necesario huir la fuente que lo produce (la ex pareja), pero en absoluto huir de los recuerdos o dolor inducido en base a los pensamientos (curarse de las heridas y convertirlas en cicatrices).

Así pues, si un lugar te trae recuerdos, y esos recuerdos te provocan dolor, es necesario que te enfrentes a ello, que merodees, investigues y exprimas cada uno de esos rincones dolorosos hasta que eso deja de hacer daño. Es posible que ese primer contacto con el lugar produzca mucho dolor. Un bajonazo, una nueva caída a los infiernos. Sin embargo, la segunda vez que acudas no volverá a ser igual. Y la tercera, cuarta, quinta vez, apenas notarás nada. Te habrás enfrentado al dolor y a sus pensamientos.

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En el caso de que veas allí a tu ex, y en base a que la psicología no son matemáticas y está lleno de matices de todo tipo, digamos que la fuente del dolor (una ex pareja) se convierte en ese momento en inductora de recuerdos; porque únicamente ver a esa persona, sin tener contacto, no significa nada, a menos que pongas en marcha la maquinaria de pensamientos y eso traiga recuerdos dolorosos.

Por tanto, repito, si acudes a un lugar sagrado, intentas asimilar el dolor y te encuentras con la ex pareja, te enfrentarás a la fuente del dolor DE FORMA ACCIDENTAL. Esto es, no lo estás buscando, que es lo que produciría mucho daño (no me quiere, tengo que estar a su lado, tengo que conseguir que vuelva, necesito que me ame, etc). Un choque fortuito te dará mucho más conocimiento de ti, quizás te produzca bajón, pero es una forma perfecta de asimilar todo aquello cuanto debes superar.

Si somos tan cobardes de evitar los recuerdos, de hacer una hoguera con sus regalos, de pensar en cosas alegres para evitar su recuerdo, machacándote una y otra vez y creando una imagen negativa, de miedo, si mantienes esta actitud esquiva, repito, algún día todo ese dolor no asimilado saldrá y, pensando que lo tenías asimilado, caerás en un nuevo hoyo, igual del negro que el primero.

Recordad una de las frases que se recogen también en las lecturas de la web: no enfrentarse al dolor sólo tiene una triste consecuencia: NO MADURAR.

El pensar, sin embargo, que mejor no ver a esa persona para recuperarnos rápido es como quitarse el hambre. Está claro que puedes saciarte de igual forma con un pollo a la plancha con verduras que con un whopper con queso, patatas y coca-cola, pero habría que evaluar qué hace más daño a la larga.

Es posible que tú tengas la sensación de estar mejor al evitar el dolor, pero a la larga es posible que ese dolor al que no te has enfrentado, sobre el cual no has meditado y el cual no te ha hecho madurar, salga a flote en x tiempo y tengas una caída tremenda.

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Desaparecer no es tanto DESAPARECER DE SU LADO, sino HACER DESAPARECER LA ACTITUD QUE TENEMOS HACIA UNA EX PAREJA. Es decir, ese rollo de arrastrado, de yo te quiero no me dejes, de qué voy a hacer sin ti, de comprar flores y bombones, de caer estupendamente bien a la familia para que él o ella nos vuelva a aceptar, toda esa mierda es la que debemos hacer desaparecer. Evidentemente, al desaparecer todo eso se esfuma, y por eso recomendamos hacerlo.

Sin embargo, lo que realmente nos ayuda es enfrentarnos al dolor y madurarlo, INUNDARNOS (hay una terapia psicológica que habla de ello) de la sensación negativa para superarla, y no huirlo como si fuéramos niños pequeños.

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